Ir al contenido principal

Crónica de Roma ‘25

Del Coliseo al Circo Máximo 

Las cartas estaban echadas; conocía el dónde y el cuándo. Pisar Italia por primera vez era como entrar en la arena del Coliseo, listo para enfrentarse a un adversario formidable: las calles de una ciudad llena de historia y vida.

El día comenzó cargado de adrenalina y sin expectativas al llegar al Coliseo. Con cada latido, la emoción me envolvía; no podía creer que estaba a punto de desafiar a la ciudad eterna en la 30ª edición de su maratón. Era más que una carrera; era un combate épico en el que debía demostrar mi valía.

Paso a paso, calle a calle, monumento tras monumento, podía sentir cómo la ciudad rugía a nuestro paso, como un público ansioso por ver el desenlace de este duelo. La lluvia, que comenzó a caer en el kilómetro 30, era un adversario más, una prueba que debía superar. Pero, al recorrer la Villa Olímpica, me sentía como un gladiador, preparado para enfrentar cualquier desafío.

La lucha era constante y el oponente, astuto y resistente. Cuando finalmente avisté el Circo Máximo, la última prueba se erguía ante mí en forma de colina, como un último esfuerzo que debía vencer. Con cada zancada, sentía el peso de la historia a mis espaldas y la emoción del momento. Era el cierre de la carrera más hermosa y desafiante que había tenido el privilegio de correr, un verdadero enfrentamiento en esta arena de leyenda.

Toda recompensa tiene su precio, y la batalla en las calles de Roma dejó a varias trattorias sin espaguetis a la carbonara. Al final, había conquistado no solo la carrera, sino también un lugar en la historia de esta magnífica ciudad.

Video de YouTube: Maratón de Roma 2025



Comentarios

Entradas populares de este blog

Crónica de la Mítica de Gredos 2025: una experiencia única.

La Mítica de Gredos 2025 fue, sin duda, una de las pruebas más duras y técnicas a las que me he enfrentado. La ilusión con la que me presenté en la salida contrastó con el golpe mental que supuso no poder terminarla por falta de tiempo. Llegué hasta la Plataforma de Gredos (km 47) , justo en la mitad del recorrido, y allí el tiempo me jugó una mala pasada. El corte me dejó fuera y tuve que asumir un DNF (Did Not Finish) . Reconozco que fue un momento duro: físicamente me encontraba bien gracias a la preparación de los últimos meses, pero la parte mental me pesó más de lo esperado. La carrera es exigente, con tramos técnicos y paisajes que quitan el aliento. Me quedo con cada sendero, cada subida y cada paso compartido con corredores que, como yo, sentían el reto y la montaña en lo más profundo. Al llegar a la Plataforma, con el apoyo de la organización, decidí regresar corriendo por otro camino hasta la meta . No formaba ya parte oficial de la competición, pero sí de mi propio viaj...

Por qué creo en el movimiento como forma de vida.

Cuando enseño Educación Física, no pienso solo en correr más rápido o lanzar más lejos. Pienso en el movimiento como sinónimo de vida. Moverse no es únicamente una habilidad física: es una forma de pensar, sentir y aprender . Cada salto, cada carrera, cada intento nos recuerda que el cuerpo también enseña, que el movimiento educa y que detenerse es, a veces, olvidar quiénes somos. Del aula al entrenamiento: el mismo lenguaje A menudo mis alumnos me preguntan: “Profe, ¿por qué te gusta tanto entrenar?” Y mi respuesta siempre es la misma: “Porque entrenar me enseña a vivir.” El deporte y la escuela comparten el mismo idioma: esfuerzo, constancia, error y superación . Cada clase o entrenamiento nos muestra que avanzar no es hacerlo todo bien, sino seguir intentándolo con una sonrisa . En mis clases he visto cómo el movimiento transforma más que los músculos: El alumno tímido que se atreve a liderar un grupo. La alumna que descubre que puede saltar más alto de lo que pe...

Maratón Riga ‘25 🇱🇻

Crónica de la Maratón de Riga: Entre Charcos, Risas y Kilómetros La mañana de la Maratón de Riga amaneció gris, con un cielo que amenazaba lluvia y un viento fresco que parecía querer poner a prueba a cada corredor. Nada más salir, la lluvia empezó a caer con ganas, como si el cielo quisiera recordar que, en el running, no todo es sudor sino también desafío. Los primeros kilómetros fueron, sin duda, un espectáculo digno de ver (y de correr). Todos los corredores “que normalmente dominan el asfalto con paso firme y serio” parecían protagonistas de una comedia improvisada. Intentábamos esquivar charcos que parecían pequeños lagos y, en ese ballet acuático, más de uno perdió el equilibrio o tuvo que frenar en seco. Las risas nerviosas se mezclaban con la concentración por no resbalar, y por un momento, la carrera dejó de ser solo competencia para ser una coreografía colectiva en la que el agua era la principal invitada. Pero esta situación, aunque graciosa, fue también un problema seri...